“La cultura ciclista se construye cuando las personas y el gobierno trabajan juntos”
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“La cultura ciclista se construye cuando las personas y el gobierno trabajan juntos”
De acuerdo con la experiencia neerlandesa, para lograr que la bicicleta se convierta en un transporte cotidiano y seguro se requiere de tres factores: una infraestructura adecuada, la promoción activa de su uso y una estrecha colaboración entre el Estado, las instituciones y la sociedad.
Diana Alonso
Los Países Bajos son considerados un referente internacional de la cultura ciclista. Con aproximadamente 23 millones de bicicletas y una población cercana a los 18 millones de personas, el país cuenta con más bicicletas que habitantes.
“Siempre bromeo con que en Holanda los bebés nacen con la bici en la mano. Es un poco cierto: es parte de nuestra identidad y nos otorga libertad desde que somos niños”, dijo María Heutinck (foto principal), cónsul honoraria del Reino de los Países Bajos en Jalisco, durante la inauguración del encuentro “De la ciudad del automóvil a la ciudad de la bicicleta: repensando la ciudad desde la experiencia de los Países Bajos”, llevado a cabo en ITESO.
La diplomática explica que, en aquel país, se promueve que los niños pedaleen a la escuela, lo que se convierte en un hábito que los acompaña hasta las siguientes etapas de su vida. Sostuvo que esta cultura no se sostendría sin una sólida infraestructura que garantice ciclovías seguras y conectadas.
Durante la conferencia en línea “Cycling as essential urban infrastructure in the Netherlands”, Pui-Yuen Cheng, asesora de movilidad activa para la Agencia Empresarial de los Países Bajos, explicó que el país no siempre fue de esta manera.
Tras la Segunda Guerra Mundial los Países Bajos experimentaron un rápido proceso de motorización que priorizó el tránsito de automóviles sobre peatones y ciclistas. El resultado fue el incremento de la inseguridad vial. El punto crítico ocurrió en 1971, cuando se registraron más de 3 mil 300 víctimas mortales en accidentes de tráfico, de las cuales más de 400 correspondían a niñas y niños. Esto desató una protesta masiva que dio origen al movimiento Stop de Kindermoord (Detener el asesinato de niños), que presionó a las autoridades a posicionar la seguridad vial en el centro de la agenda política.
“La experiencia de los Países Bajos nos recuerda que las ciudades no se transformaron por azar: son el resultado de una visión compartida, de decisiones públicas sostenidas en el tiempo y, sobre todo, de la capacidad de una sociedad para imaginar y diseñar un futuro distinto”, destacó Luis Marrufo, director general académico del ITESO, durante la inauguración de la jornada.
Cheng resaltó que la movilidad activa no solo genera urbes más habitables, sino que contribuye a tener ciudadanos más saludables, un ambiente más limpio y calles más seguras. También enfatizó el impacto que tiene el uso de la bicicleta en la optimización del espacio urbano: “Un automóvil estacionado puede ocupar el espacio de alrededor de diez bicicletas […] un automóvil en movimiento puede ocupar el espacio de alrededor de 28 bicicletas”.
“No se trata solo de construir una ciclovía, sino de rediseñar el espacio público en torno a las personas”, advirtió Cheng. Detalló que la política pública neerlandesa se articula en tres conceptos clave: hardware, correspondiente a la infraestructura física, como ciclovías; software, enfocado en el componente humano mediante campañas de comunicación, educación e incentivos, y orgware, relacionado con los procesos de articulación entre gobierno, empresas e instituciones educativas.
La ponente aclaró que, aun siendo un referente global, los Países Bajos enfrentan retos como la saturación de carriles, la convivencia de bicicletas tradicionales con eléctricas y el cambio climático. Por ello, subrayó que las estrategias deben ser integrales y considerar el contexto de cada territorio. “No se trata de copiar un modelo, sino de conversar y pensar en las futuras generaciones”, apuntó Heutinck.
En ese sentido, Cheng presentó ejemplos internacionales. De París destacó la creación de “calles escolares” amigables y libres de transporte motorizado; de Pekín, el desarrollo de rutas de larga distancia y puentes ciclistas; de Osaka, los espacios compartidos entre ciclistas y peatones, y de Bogotá, la implementación de ciclovías en los camellones centrales de grandes avenidas.
Además de la conferencia magistral, la jornada incluyó la proyección del documental Together We Cycle, que aborda los factores sociales y políticos que permitieron el surgimiento de la cultura ciclista neerlandesa, así como un panel integrado por especialistas y funcionarios como Mercedes Cruz, directora de Movilidad y Transporte de Zapopan; Jesús Soto, director general de Seguridad Vial de la Secretaría de Transporte de Jalisco, y Antonio del Campo, titular de la Agencia Metropolitana de Servicios de Infraestructura para la Movilidad del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
En la inauguración se contó con la presencia de Luis Marrufo, María Heutinck, Gil Ochoa, director del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano (DHDU); Emma Morales, coordinadora del Doctorado en Hábitat y Sustentabilidad, y Karla Bañuelos, coordinadora de la Licenciatura en Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje.
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