Raúl Fuentes y Francisco Hernández reciben honores de la AMIC
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Raúl Fuentes y Francisco Hernández reciben honores de la AMIC
Ambos investigadores coordinaron durante 20 años el grupo de Historia de la Comunicación. En el homenaje, que tuvo como sede el ITESO, colegas e integrantes de la asociación hablaron de su legado como investigadores, como formadores y como personas.
Édgar Velasco
Dicen que quien no conoce la historia está condenado a repetirla. En la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) tienen una certeza aún más profunda: “La mirada histórica nos permite comprender el presente y el futuro del campo de la comunicación”, dice en la ficha informativa del Grupo de Investigación 9 Historia de la Comunicación, creado hace 20 años y cuyos trabajos han sido coordinados, y definidos, por Raúl Fuentes Navarro, profesor emérito del ITESO, y Francisco Hernández Lomelí, investigadores señeros de la comunicación en México y en Latinoamérica, cuyos trabajo y legado fueron reconocidos por la AMIC en un homenaje que tuvo como sede el ITESO.
La AMIC es una asociación fundada en 1979 y se concibió, se lee en su sitio web, “como un espacio de intercambio de ideas, experiencias, discusiones, análisis y formulación de iniciativas en todo lo referente al campo de la comunicación en el país”. Hace 20 años se crearon diferentes grupos temáticos, siendo Fuentes y Hernández los coordinadores del grupo 9, dedicado a la reflexión académica de la historia de la comunicación y de sus medios. El homenaje, en el que se dieron cita colegas de ambos investigadores, tenía por objetivo reconocer el compromiso de ambos con el pensamiento críticos y el diálogo. Y también, se repitió durante varias de las intervenciones, la visión de ambos para ver en el estudio de la historia la manera de trazar caminos hacia el futuro.
Como era de esperar al tratarse de dos figuras de la talla de Raúl Fuentes y Francisco Hernández, que además de grandes investigadores son, también, excelentes personas, la lista de participantes en el homenaje fue nutrida. La primera en tomar la palabra fue Rossana Reguillo, profesora emérita del ITESO, quien desde la pantalla del auditorio advirtió que había preparado unas notas para leer porque “con el envejecimiento me da por llorar cuando me emociono”. Una vez hecha la advertencia, dijo que Fuentes y Hernández son “dos colegas a los que quiero mucho” y con quienes ha caminado “muchos kilómetros”. Reconoció la labor de 20 años al frente del grupo de Historia, al que coordinaron con la premisa de que “no hay pensamiento crítico sin memoria” y destacó que ambos dieron forma a “un espacio vivo, no a un archivo cerrado. Coordinaron desde la escucha atenta un espacio abierto donde se aprende una forma de estar en la academia”, dijo antes de que se le quebrara la voz. “Se los advertí”, mencionó, para luego continuar diciendo que en 20 años han cambiado la AMIC, el campo de estudio, la tecnología y el lenguaje, pero el grupo sigue ahí porque han trabajado bajo la premisa de que “la memoria no es un lastre, sino un recurso crítico”.
Desde Argentina, Jerónimo Repoll destacó que en el campo de la investigación de la comunicación hay pocas duplas como la conformada por Raúl Fuentes y Francisco Hernández, de quienes destacó su manera de trabajar en un campo, el de la comunicación, “que permite la competencia y no pocos golpes bajos. Ellos se distinguen por su respeto por el trabajo académico pertinente y también por la fraternidad con la que abren el espacio. Ese es su rasgo distintivo”. Por su parte, presente en el auditorio, Enrique Sánchez Ruiz también dedicó palabras celebratorias para quienes describió como sus “queridos colegas y amigos de mucho tiempo”, a quienes dijo “qué mala onda que se salgan del grupo”.
También de manera presencial, Dorismilda Flores propuso tres reflexiones: una para poner en relieve cómo ambos investigadores planteaban el estudio de la historia para vislumbrar el futuro, lo que hace que sus trabajos sigan vigentes; otra, para destacar la apuesta por lo colectivo y la vinculación con otras asociaciones y grupos; la tercera, para hablar de la que llamó “la banda tapatía”, en dónde recopiló testimonios y agradecimientos de diferentes investigadores e investigadoras que destacaron la brillantez académica y la excelencia como personas de dos formadores de quienes, dijo Dorismilda, “aprendí a compartir, más que a competir”.
Lizy Navarro, de manera remota, se sumó a la celebración describiendo a los homenajeados como “brújula y constelaciones que nos guían. Han sido maestros de la vida profesional y personal”. También desde la pantalla, Vicente Castellanos se basó en diferentes conversaciones que tuvo con Raúl Fuentes Navarro a lo largo de la historia para destacar su capacidad de diálogo y cerró su intervención diciendo: “Gracias por conversar”.
De la misma manera, en la distancia se sumaron las participaciones de Norma Pareja y Tanius Karam. Ella describió a Raúl Fuentes como “un faro intelectual y un maestro generoso; una brújula crítica para navegar las complejidades de nuestro objeto de estudio”, y destacó su labor como “formador de muchas generaciones en las que sembró la semilla del rigor y la curiosidad con paciencia, exigencia y calidez”. Karam destacó la calidez, la generosidad y la bonhomía de Francisco Hernández, mientras que de Raúl Fuentes dijo haberle sorprendido su conocimiento del beisbol.
Después de las participaciones, Frambel Lizárraga, presidenta de la AMIC, entregó los reconocimientos a los homenajeados por sus destacadas y brillantes trayectorias, así como en agradecimiento por sus trabajos en la coordinación del grupo de Historia de la Comunicación.
Al hacer uso de la palabra, Raúl Fuentes Navarro confesó que desde que supo de la realización del homenaje, así como la tarde de ese día, había estado pensando en qué decir cuando llegara su turno. Así que decidió retomar lo dicho por Tanius Karam y retomar una frase del ámbito del beisbol: “Esto no se acaba hasta que se acaba. Todavía queda cuerda, hay mucho por hacer, tenemos que seguir”.
Francisco Hernández mostró unas hojas mientras dijo: “Yo sí hice la tarea”, pero las volvió a guardar y sólo quiso “agradecer a las y los colegas y al comité de la AMIC por sus generosísimas palabras… sigo temblando”.
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